Directorio de
Mensajes
Directorio de
Comunicados de Prensa
Galería de fotos
de este Comunicado
29 de mayo de 2007
 

Mensaje
 Hon. Federico Hernández Denton
 Juez Presidente del Tribunal Supremo
En ocasión de la Inauguración de la Sala Especializada en Casos de
Violencia Doméstica.

Muy buenas tardes a todos y a todas.

Hoy es un día muy especial para quienes componemos la Rama Judicial de Puerto Rico y estoy seguro que también lo es para ustedes aquí presentes. Por eso les agradezco mucho su presencia en esta inauguración de la Sala Especializada en Casos de Violencia Doméstica.

Aunque me uno al Saludo Protocolar, quiero expresarle mi agradecimiento al Gobernador, Hon. Aníbal Acevedo Vilá, y a los miembros de su Gabinete por su participación en esta actividad y por la asistencia que nos han suministrado para hacer posible esta inauguración. Igualmente agradezco mucho la presencia de los Representantes y Senadores que nos acompañan, y reconozco la presencia del Caucus de la Mujer de la Asamblea Legislativa, presidido por la Representante Albita Rivera. Finalmente a título personal un saludo muy especial a mi esposa, la Licenciada Isabel Picó Vidal, quien presidió la Comisión de la Mujer del Gobierno de Puerto Rico. 

Por años hemos sido testigos de cómo la sociedad puertorriqueña ha sido azotada por el problema de violencia doméstica. Si tomamos como ejemplo las imágenes presentadas en las páginas de los periódicos durante este fin de semana, no parece que hemos hallado aún la solución, a pesar de los esfuerzos genuinos y numerosos de las agencias del orden público y de los llamados de los diversos grupos de la sociedad civil a evitar la violencia y promover una cultura de paz.

En reacción a ello, hoy damos inicio al Proyecto Piloto de Sala Especializada en Casos de Violencia Doméstica, un proyecto altamente acariciado y que es el resultado de un trabajo de investigación arduo y profundo del problema de la violencia doméstica en Puerto Rico. Esta es la respuesta de la Rama Judicial a un problema real, que nos afecta a todos y todas.

Para dar comienzo a este proyecto y, ante todo, por ser uno innovador y complejo, con repercusiones significativas para la ciudadanía, se llevó a cabo una revisión amplia y profunda de la literatura disponible en el tema de salas especializadas en casos de violencia doméstica. Igualmente se hizo una búsqueda, dentro y fuera del País, de personas con el peritaje necesario para que nos ayudaran a agilizarlo y encauzarlo.  Como cuestión de hecho, la Directora Administrativa de los Tribunales, Hon. Sonia Ivette Vélez Colón, y este servidor, visitamos varios estados de los Estados Unidos para estudiar el funcionamiento de sus cortes especializadas, dado que la experiencia en otras jurisdicciones revelaba claramente el éxito de la creación de salas dirigidas a atender problemas en forma integral.

Entre los estados visitados, tenemos que reconocer la extraordinaria asistencia brindada por la Juez Judith Kaye y por la Jueza Kluger, de la Rama Judicial de Nueva York, quien hoy nos honra con su presencia. La Jueza Vélez Colón y yo visitamos las distintas salas de violencia doméstica de ese estado y su experiencia ha sido muy valiosa en el establecimiento de esta sala que hoy inauguramos.

Gracias al Centro de Innovaciones Judiciales de Nueva York a finales del 2005 logramos contratar a la Profesora Emily Sack, quien esta tarde nos honra con su presencia. La Profesora Sack es autora de varias publicaciones, tales como el escrito “Creating a Domestic Violence Court: Guidelines and Best Practices”, que sirve como guía a quienes interesan implantar salas especializadas en casos de violencia doméstica.  Además, ha participado en numerosas ocasiones en paneles sobre el tema de la violencia doméstica y abuso de menores en los más importantes congresos en los Estados Unidos.

Es sumamente importante destacar que si bien ella evaluó el modelo establecido por el Estado de Nueva York, su trabajo de investigación se basó en la realidad de Puerto Rico con respecto a la violencia doméstica.  Esta distinguida profesional entrevistó a representantes del sistema de justicia local; visitó, observó y evaluó los procedimientos en nuestros tribunales y; quizás lo más importante y significativo, entrevistó a víctimas y agresores en Puerto Rico y sobre esas experiencias, junto a su amplio conocimiento del tema, logró elaborar una serie de recomendaciones sobre las cuales diseñamos el proyecto que hoy inauguramos.

Destaco todo lo anterior para hacer evidente que nuestra Sala Especializada está orientada a atender los problemas de la sociedad puertorriqueña. No es un modelo importado ni basado en realidades ajenas. Se identificaron las debilidades y fortalezas de nuestro sistema y trabajamos para crear este modelo de sala que atenderá a mujeres y hombres víctimas de esta problemática social que nos afecta día tras día.
Y digo mujeres y hombres porque es importante destacar que este proyecto es uno libre de todo discrimen. Si bien es cierto, y no podemos abstraernos de que las estadísticas reflejan un elevado por ciento de agresiones contra las mujeres, no es menos cierto que las víctimas y consecuencias de la violencia no tienen género.

II

Desde esta misma perspectiva, la Ley para la Prevención e Intervención con la Violencia Doméstica, Ley Núm. 54 de 15 de agosto de 1989, reconoció que, aunque las estadísticas demostraban una alta incidencia de violencia doméstica de hombres contra mujeres, éstos no eran los únicos casos manifestados en Puerto Rico.  Por lo que, más allá de que esa ley fue confeccionada con el fin de atender y enfrentar los actos violentos proscritos en la ley y de diseñar medidas dirigidas a los agresores y medidas de protección para las víctimas, es también una legislación autóctona, novel, consiente y forjada a base de un trasfondo conforme a la realidad que se vive en nuestra isla.

Por ello, en respuesta afirmativa a la política pública creada bajo la Ley para la Prevención e Intervención contra la Violencia Doméstica y por nuestro compromiso insoslayable de impartir justicia, la Rama Judicial ha sido partícipe constante de esta lucha contra la violencia doméstica.  El paso que hoy damos viene precedido de una serie de importantes iniciativas y proyectos que surgieron a partir de la aprobación de esa Ley.

Recordemos que a tan sólo pocos meses de su aprobación, la Rama Judicial puso en vigor los formularios necesarios para que las víctimas solicitaran una orden de protección; realizamos encuestas y estudios dirigidos a conocer la implantación y el impacto de la Ley en la Rama Judicial; elaboramos e iniciamos seminarios, orientaciones, adiestramientos, y actividades educativas dirigidas a la judicatura y a todo el personal de apoyo. 

Así también, en el 1993, la Rama Judicial reconoció la necesidad de una auto-evaluación para identificar manifestaciones de discrimen por razón de género y el entonces Juez Presidente José Andréu García nombró una comisión especial presidida por la entonces Jueza Asociada Naveira Merly y en ella participaron tanto la Jueza Fiol Matta como la Jueza Jeannette Ramos.  El resultado de esa auto evaluación fue plasmado en el informe titulado “El Discrimen por Género en los Tribunales de Puerto Rico”, divulgado en el 1995.  Además de los hallazgos sobre las instancias de discrimen por razón de género en los tribunales, este auto estudio reveló desconocimiento, dificultades y resistencia del sistema para manejar los casos de violencia doméstica conforme la ley nos requería, lo que nos alertó sobre los alcances del problema y su impacto en la Rama Judicial.  El Comité Judicial Especial, nombrado para realizar la auto evaluación, se vio precisado a darle carácter prioritario en su plan de acción a los hallazgos sobre violencia doméstica, lo que incluyó una recomendación para estudiar la posibilidad de establecer una sala especializada que atendiera estos casos. En respuesta a ello, en el 1997 el Tribunal Supremo nombró al Comité Asesor Permanente de Igualdad y Género presidido por la Jueza Olivette Sagebien, para que identificara medidas concretas y efectivas para atender las recomendaciones del Informe. En el 2002, ese Comité rindió un informe de progreso detallado de las medidas tomadas hasta entonces e hizo recomendaciones en cuanto a los proyectos en vías de progreso.  

A la fecha de hoy podemos orgullosamente resaltar, entre otros, la aprobación de una orden administrativa sobre la importancia de la presencia y uso de recursos de apoyo en casos de violencia doméstica; directrices específicas para el manejo de las órdenes de protección y la elaboración de guías de materiales y adiestramiento de personal sobre la violencia doméstica. En estos momentos una comisión especial nombrada por este servidor y presidida por la compañera Jueza Asociada señora Fiol Matta está trabajando en la actualización del plan de trabajo redactado por el comité anterior.
Entre todos esos esfuerzos, en el 2005, emprendimos otro proyecto trascendental como parte del bloque de iniciativas dirigidas a la atención de casos de violencia doméstica.  En un acuerdo cooperativo con la Oficina de la Procuradora de las Mujeres, desarrollamos una aplicación automatizada para el registro de órdenes de protección expedidas en los casos al amparo de la Ley Núm. 54.  Además de las obvias ventajas que ofrece la conversión de un sistema manual a uno digitalizado, este nuevo sistema intenta promover mayor seguridad de la víctima y cumplimiento por parte de la persona agresora, a la vez que permite a los tribunales una búsqueda más rápida, precisa y completa del historial de las órdenes de protección expedidas para cada persona. También sirve para agilizar y optimizar la recopilación de datos e informes estadísticos, necesarios para elaborar estrategias efectivas que guíen el trabajo de la Rama Judicial y otros componentes del sistema de justicia.

Otro proyecto importante establecido por la Rama Judicial está dirigido a proveer orientación a la ciudadanía sobre el proceso judicial a tenor con la Ley Núm. 54, a través de los Centros del Programa de Acceso para Litigantes por Derecho Propio en las Regiones de Carolina, Mayagüez y Humacao.

No puedo dejar de mencionar el desarrollo del Libro del Estrado de Órdenes de Protección. Este Libro ofrecerá un resumen de la norma jurídica prevaleciente e información sico social sobre la violencia doméstica y servirá como referencia práctica y rápida para los jueces y juezas sobre el manejo de los asuntos o situaciones de violencia doméstica en su vertiente civil.  El desarrollo del Libro del Estrado se encuentra en su última fase y esperamos distribuirlo durante el próximo semestre a todos los jueces y juezas que atienden solicitudes de órdenes de protección.
Todos estos pasos, sumados a los múltiples y continuos esfuerzos formativos, han dado pie a la transformación, de la que hoy somos testigos, en la atención que brindamos al problema de la violencia doméstica en Puerto Rico y cuyo mayor logro es la inauguración de esta Sala.

III

Retomando el diseño de este Proyecto Piloto, destacamos entre sus componentes más importantes el que se provea espacio para una sala infantil que albergue adecuadamente a los menores que acompañan las víctimas; que contemos con seguridad especial para la Sala; que se establezcan salas de espera separadas para las víctimas y agresores o agresoras; que se instituyan vistas de seguimiento para asegurar el cumplimiento de las órdenes del Tribunal y se adiestre sobre el manejo de casos de violencia doméstica al personal que se asignará al Proyecto. Hoy puedo decir con orgullo, que todo eso se ha hecho.

El 25 de abril de este año iniciamos un adiestramiento práctico para el personal asignado a esta sala.  Entre esa fecha y el 21 de mayo se atendieron 416 casos, incluso se atendieron dos de patronos que solicitaron amparo ante situaciones de violencia doméstica acaecidas en el lugar de trabajo. Este experimento sin duda nos ha servido para tener una idea clara de lo que vamos a enfrentar a partir de hoy.

Nuestros objetivos son en extremo ambiciosos pero estamos seguros de que tenemos todo lo necesario para alcanzarlos. Contamos con un excelente equipo de profesionales que ha sido adiestrado y capacitado para atender situaciones relacionadas a esta problemática social, desde los jueces y juezas que atenderán la sala, hasta las secretarias de sala, alguaciles y alguacilas que atenderán al público conocen a cabalidad las normas de funcionamiento del proyecto y están concientes de la atención especializada que requieren estos casos.

En cuanto a la supervisión judicial intensiva de las personas que incurren en violencia doméstica me atrevo a asegurar que el logro de este objetivo será clave para el éxito de este proyecto. Si bien el enfoque de la Sala Especializada no es uno de justicia terapéutica, como el de las reconocidas Cortes de Drogas, ambos proyectos tienen en común el  seguimiento al cumplimiento de las órdenes del Tribunal porque más que reeducar al agresor o agresora, buscamos proteger la vida de las víctimas. No se trata de justicia terapéutica, se trata, simplemente, de justicia.  Sin embargo, ello no implica que nuestros jueces y juezas cesen de juzgar con imparcialidad los casos que se les presenten y tomen sus decisiones conforme a la prueba presentada y al derecho aplicable asegurando que se protejan los derechos constitucionales de los imputados y que prevalezca en nuestro país un Estado de Derecho. Como dijo la Jueza Judith Kaye: ¨in the final analysis the key to these courts´ effectiveness is their ability to get more out of the system, not less out of the Bill of Rights. Hands on justice doesn´t have to mean hand-holding by the judge´.  Pero, estas salas especializadas requieren jueces y juezas que asuman nuevos roles en el manejo de casos, con creatividad y sensibilidad sobre los problemas de las víctimas, a la misma vez que le garantizan los derechos a las personas imputadas.

No puedo pasar por alto el establecimiento en el Tribunal de un centro único de servicios que cuente con la presencia de representantes de las agencias de la Rama Ejecutiva y del sector privado que proveen servicios a las víctimas y así facilitar su uso sin necesidad de referirles.  Para ello, hemos iniciado acercamientos con varias agencias de gobierno y con organizaciones privadas y estamos próximos a concretizar esfuerzos conjuntos con los Departamentos de la Familia, Justicia, Corrección y Rehabilitación, con la Oficina de la Procuradora de las Mujeres, la Sociedad de Asistencia Legal, la Oficina Legal de la Comunidad, Servicios Legales de Puerto Rico y con la Clínica de Asistencia Legal de la Universidad Interamericana. De esta forma lograremos proveer un servicio completo y adecuado a las necesidades de todas las víctimas.

Algunos se preguntarán, ¿por qué establecer este Proyecto en San Juan? La decisión de iniciarlo en San Juan es el resultado de un análisis profundo y de la ponderación de múltiples factores. Se seleccionó este Centro Judicial, porque además de contar con el espacio físico adecuado, consideramos el número de casos presentados y la cercanía de otros servicios disponibles para manejar este tipo de casos.  Entendimos entonces, y confiamos que así sea, que el desarrollo exitoso de este proyecto en San Juan nos permitirá su réplica en otras regiones en el menor tiempo posible.

IV

Antes de concluir, es imperativo reconocer la aportación de tantas personas cuyo trabajo ha sido clave y sin cuya ayuda no estaríamos hoy aquí celebrando este gran logro.
En primer lugar, la licenciada Wanda Rocha Santiago y a todo su personal de la Directoría de Programas Judiciales, muy especialmente a Marisela Hernández López y a Cristina Damiani Rodríguez, ambas del Programa de Violencia Doméstica de la Directoría. Es sobre sus hombros que descansó y descansa la gran tarea de lograr el éxito de esta iniciativa. Gracias también a la Jueza Administradora de esta Región Judicial, Hon. Isabel Llompart Zeno, y a todo su personal por el apoyo y colaboración de siempre; a Diana Rullán Colón, Coordinadora de esta Sala, por aceptar esta encomienda; al equipo de trabajo de la Oficina de Gerencia de Proyectos de la OAT, especialmente a la Gerente de este proyecto, Aracelis Cabrera y a todo el personal de la OAT que de una forma u otra trabajaron en este proyecto.
Debo hacer mención especial del grupo de juezas  y jueces de la Sala de Investigaciones del Centro Judicial de San Juan bajo la coordinación de la Jueza Llompart quienes tendrán la responsabilidad de implantar esta nueva forma de impartir justicia.

Aprovecho esta inauguración para expresarle nuestro agradecimiento a la Jueza Judith Kaye, a la Jueza Kluger y a la Profesora Emily Sacks por su colaboración y asesoría.
Vaya nuestro agradecimiento a todos los funcionarios y funcionarias de la Rama Ejecutiva que han colaborado con nosotros en este y tantos otros proyectos, al igual que a las organizaciones de servicio que también se han integrado.
No puedo terminar sin reconocer de manera particular a la persona bajo cuya dirección éste y tantos otros proyectos de la Rama Judicial cobran forma y dejan de ser ideas para convertirse en realidades tangibles, funcionales y eficientes. Me refiero a la Directora Administrativa de los Tribunales, la Honorable Sonia Ivette Vélez Colón. Muchas gracias, Directora.
Por mi parte les digo que, en la primera ocasión que tuve que analizar una de las disposiciones de la ley de violencia doméstica, en el 1990 y en calidad de Juez Asociado del Tribunal Supremo, en el caso Pueblo v. Lacroix Correa, 127 D.P.R. 557, como voz disidente entonces, sostuve que “nos corresponde el deber ineludible de asegurar que las instituciones judiciales sean instrumentos rápidos y efectivos para vindicar los derechos de las víctimas de maltrato y no un obstáculo adicional que impida que …. recurran al sistema de justicia criminal”.  Ahora, como Juez Presidente del Tribunal Supremo confío que la inauguración de esta Sala nos ayude en esa dirección.
No me queda más que agradecerles su presencia y atención y reiterar nuestro compromiso para erradicar la violencia doméstica de nuestra sociedad. 

Buenas tardes.

Comunicado