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5 de diciembre de 2007
 

Palabras de la Directora Administrativa de los Tribunales, Hon. Sonia Ivette Vélez Colón

Dice el Poeta:
Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, Vida,
porque nunca me diste ni esperanza fallida,
ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;
porque veo al final de mi rudo camino
que yo fui el arquitecto de mi propio destino;

Amé, fui amado, el sol acarició mi faz.
¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!

Como preámbulo a su último aliento, tuvo  el Juez Fuster, una profunda vida marcada por el haber asumido a temprano tiempo la dirección, como amoroso padre, de una gran familia, la que extendió con la suya propia, a la que dio dirección, norte, pero sobre todo mucho amor.

Una mente joven, clara, intensa, analítica, acompañada por el dominio extraordinario del lenguaje, de la escritura, que maduró al compás del tiempo, matizada de una extraordinaria y exitosa formación académica.

Un profesional sin falsos orgullos, sólo tenía el dado por la seguridad que otorga el saber y el conocimiento, los  que transformó en una vida dedicada por entero al servicio:

          Ya desde la cátedra,

          Ya desde la vida pública,

O al frente de la presidencia de una prestigiosa Universidad,

O vistiendo la toga y estableciendo, desde el más alto foro, la pauta del derecho en opiniones de distintos matices.

Desde todas estas posiciones vimos a un hombre que dedicó su vida a hacer verdadera Patria.

Hoy quiero recoger con estas palabras las voces de los jueces y juezas del Consejo Asesor, del Tribunal de Primera Instancia, de las juezas y jueces del Tribunal de Apelaciones y de los más de 5,000 funcionarios de la Rama Judicial de Puerto Rico, para expresar nuestra solidaridad en tan intenso momento, a toda su familia, a nuestro querido compañero Hon. Jaime Juan Fuster Zalduondo, a Ivonne y Luisa Virginia y a toda su otra familia, el pueblo de Puerto Rico.  Para agradecerles el haber compartido con todos nosotros al hombre, al jurista lleno de inteligencia y talento.

Hoy soy portavoz, en este corto mensaje de un homenaje silente de honor y respeto.  Y nos alegramos de una vida que tuvo propósito, éxitos y frutos, que trascenderá en los suyos y en otros.

Juez Fuster, haga éste, su viaje a la eternidad, satisfecho y orgulloso. 
Retomo pues al Poeta:  “Vida nada me debes, vida estamos en PAZ.”