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[CON] TEXTOS: la nueva biblioteca del tribunal supremo

Esta exhibición, auspiciada por la Fundación Histórica del Tribunal Supremo de Puerto Rico, celebra la apertura de la nueva Biblioteca del Tribunal Supremo de Puerto Rico, diseñada por los arquitectos Sierra Cardona y Ferrer. Este nuevo edificio, junto al del Tribunal Supremo, de Toro y Ferrer (1956), y al Anexo, de Osvaldo Toro (1985), consolida el entorno del Tribunal Supremo como recinto definitivo de la Rama Judicial.

 

En este recinto, anclado en el Parque Luis Muñoz Rivera como contexto inmediato y en la entrada de la isleta de San Juan como contexto mayor, se solapan dos siglos y medio de intervenciones. Todas cohabitan en ésta, la cuadra de entrada a la Isleta de San Juan: las murallas de la primera y segunda líneas de defensa española y el Polvorín de San Gerónimo, de Tomás O’Daly (1769), la designación de los terrenos para uso público por Luis Muñoz Rivera, el parque proyectado por la firma de Chicago, Bennett, Parsons  y Frost (1925), el laberinto, pabellones y mobiliario de Víctor Cott para el Departamento del Interior (1934), el Tribunal Supremo de Toro y Ferrer (1956), el Anexo y Biblioteca de Osvaldo Toro (1985), el Pabellón de la Paz de Mario Corsino, Joaquín Ibáñez Montoya Y Marian Álvarez-Puilla (1988), las restauraciones abarcadoras de Orval Sifontes a mediados de los 60, de Otto Reyes Casanova en los 90 y de Andrés Mignucci a partir del 2000 y finalmente la nueva Biblioteca del Tribunal Supremo de Sierra, Cardona y Ferrer de 2011.

 

Cinco rúbricas: [Isleta], [Monumento], [Parque I], [Justicia] [Parque II], y [Texto], nos permiten construir una narrativa de la idea del Tribunal Supremo no sólo como un conjunto de edificios con uso y programación compartida, sino como parte integral de un contexto mayor, tanto en espacio como en tiempo. Las ‘lecturas’ del sitio que cada interventor somete ante los retos de su proyecto no son aisladas, auto-referenciadas o divorciadas de las lecturas o posturas que las anteceden. Todo lo contrario, la mítica idea de la tabula rasa se desploma ante el reconocimiento de la historia como una suma de intervenciones que se solapan y van construyendo el andamiaje físico de un lugar. El precedente arquitectónico y urbanístico adquiere, como lo hace el precedente legal, una densidad temporal que cualifica e informa actuaciones presentes y futuras. Este inter-texto, siguiendo el término acuñado por Julia Kristeva, nos sirve de punto de partida para develar la memoria urbana de un lugar profundamente grabado en nuestra imagen de ciudad.

 

Andrés Mignucci FAIA

Curador de la Exhibición

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