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Discriminación

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La Constitución de Puerto Rico prohíbe todo tipo de discriminación y el Poder Judicial, que tiene a cargo la administración de la justicia, debe ser el primero que haga valer esa política de no discriminación en lo que toca a circunstancias como son la raza, la condición económica o social, las incapacidades o limitaciones físicas, la edad, las creencias religiosas, el sexo o género y la orientación sexual y cualquier otra que pueda motivar una injusticia.

Quejas o querellas

Cualquier persona que se sienta que se le ha faltado el respeto a su dignidad humana como resultado de alguna expresión o conducta de un juez, una jueza o cualquier miembro del personal del sistema judicial puede presentar una queja informal o una querella formal contra la persona que haya incurrido en la conducta discriminatoria. Véase la sección titulada Quejas.

Si la expresión o conducta viniere de parte de algún miembro del personal de los tribunales, la persona agraviada puede solicitar protección del juez o de la jueza que presida la sala o del Juez Administrador o de la Jueza Administradora de la Región Judiciald e que se trate.

Si el agravio viniere de cualquier abogado, abogada, o fiscal -funcionarios que no forman parte de los tribunales-, o de cualquier testigo que está prestando testimonio en el Tribunal, la persona agraviada puede solicitar del juez o de la jueza que presida la sala que haya valer sus derechos y el respeto que se le debe a su dignidad. El juez o la jueza está obligado a hacerlo, Véase.la sección Carta de Derechos de Víctimas y Testigos.

Discriminación por género

El género de una persona está determinado por el sexo de ésta -hombre o mujer-, pero es un concepto más amplio en cuanto va más allá de la sexualidad biológica para incluir patrones y valores sociológica. En vista de que nuestra sociedad es de carácter patriarcal, es decir, domina en ella la visión del hombre como eje o centro del poder, la discriminación por razones de género se da sobre todo respecto a las mujeres, aunque se dan también situaciones de discriminación contra los hombres.

A los fines de hacer valer el principio de igualdad ante la justicia, el Poder Judicial publicó un Manual de conducta para tribunales libres de discrimen por género que se distribuyo a todo el personal del sistema con ejemplos de situaciones que se deben evitar. El conocimiento por parte del público de estas situaciones es indispensable para que las personas sepan cuándo deben solicitar que se hagan valer sus derechos.

Situaciones típicas de discriminación por razones de género
  1. Trato desigual en cuanto a formalidad, dignidad y profesionalismo.

  2. Tratar a unas personas por su nombre propio por el hecho de que sean mujeres o porque provengan de una determinada estrata socio-económico, mientras que a otras personas se les trata por el apellido, añadiéndoles el título de don, señor o el de cualquier profesión.

  3. Hacer comentarios o incurrir en gestos que pueden ofender a otros o hacerlos sentir incómodos. Actitudes de burla, de risa, gesticulaciones faciales o corporales, comentarios sugestivos u ofensivos.

  4. Comentarios o bromas de contenido sexual, al igual que los de contenido racial, social, religioso o étnico.

  5. Conducta de naturaleza sexual, verbal o física, implícita o explicita. Lo anterior incluye manifestaciones sutiles como piropos, guiñadas, insinuaciones, flisteo, coqueteo, así como manifestaciones más directas como roces corporales y pellizcos.

  6. Uso de las llamadas términos de encariñamiento, como "negra", "negrita", "nena", "corazón", "amorcito", "querida", "cariñito", "linda", "preciosa", los cuales no tienen lugar en el Tribunal.

  7. Uso de diminutivos respecto a unas personas pero no a otras, como por ejemplo, referirse a una testigo como "muchachita", "damita", o a una profesional como abogadita, fiscalita, doctorcita, lo cual puede tener carga peyorativa.

  8. Uso de términos que eflejan valores o construcciones sociales negativas como, por ejemplo, usar el término "femenino" como reflejo de algo débil o endeble, o "feminista" como postura contraria a los hombres, sobre todo si media una intención de ridiculizar o de restar importancia a la persona.

  9. Elogiar a una persona en cuanto a su apariencia o atributos físicos cuando ello sea impropio porque se haga en el Tribunal, donde debe primar un ambiente profesional y no ha lugar para ese tipo de confianza. Aunque ello pueda concebirse como un gesto de caballerosidad, no necesariamente es recibido como tal y puede resultar impertinente o tener efectos negativos.